Alivio

La madrugada de un sábado de primavera, hace ya tres años, tomé mi bicicleta y emprendí el recorrido desde mi casa en San pedro de lo Pinos hasta Coyoacán.


Ahí me encontré entre dos tipos que aunque había oído nombrar nunca les había visto en realidad. Armando Vega Gil (icono de la tesis imaginada de algún jodofóbico que milita en estas filas) y el Mastuerzo, (a quien como carma por no reconocerlo en ese momento, ahora me lo encuentro hasta el cansancio por los pasillos de la fac) .

Esa experiencia engloba también el ascenso más rápido en la historia del cine, en donde pasé de desviador del transito a claquetista, con lo que ya podía al menos ver que carajos estábamos haciendo.

Aunque reiteradamente pedí que se mocharan con una copia en devedé, la verdad es que nunca me la dieron, y así la historia de que alguna vez participé en un cortometraje de la productora Botellita de Jerez se convirtió en un mito.

Hasta ahora...


2 Nuestros lectores opinan:

Daniel Valdez dijo...

Yo opino que Armando Vega-Gil es una gran escritor. Una de las plumas privilegiadas que ha dado a luz nuestras letras mexicanas y que sería un lamentable error que su obra narrativa se viera percudida y denostada pero este pensoso tratabille que no sé que es pero no deseo llamar cinematográfico.

bestialidadazul dijo...

Yo opino que Armando Vega-Gil es una gran escritor. Una de las plumas privilegiadas que ha dado a luz nuestras letras mexicanas y que sería un lamentable error que su obra narrativa se viera percudida y denostada pero este pensoso tratabille que no sé que es pero no deseo llamar cinematográfico. aTTe. Marshiari :) jiji